Tuesday, October 22, 2019

Mirando alrededor

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Hoy fue un día bastante largo y difícil. La crianza de los niños, su educación, las limitaciones personales, y muchos otros afanes de la vida diaria hicieron de esta una jornada bastante dura. Sin embargo, una vez más pude comprobar que nunca se está demasiado mal u ocupado para pensar en alguien más.
Desde temprano recibí mensajes de apoyo y de aliento de amigos y compañeras de trabajo que lograron animarme y hacerme sentir mejor. Cada uno estaba en lo suyo. Cada uno estaba ocupado y probablemente con mil cosas para hacer. Y muchos también estaban lidiando con sus propias dificultades. Pero todos ellos encontraron siquiera un minuto para escribirme y saber como estaba. Y como lo que uno recibe es obligatorio dar, hoy tuve la oportunidad de hacer algo por alguien sin salir siquiera de mi casa.
Ayer había tenido la impresión de escribirle a una persona con la cual siempre estoy en contacto y le mandé mensaje invitándola a ver mi recientemente creado blog. Como no respondió no insistí, ya que supuse estaría ocupada. Después de recibir whatsapps preguntando cómo estaba hoy recordé que ella no me había respondido, así que dejando mis reservas de lado volví a escribir. ¡Y qué suerte que lo hice!
Supe que estaba atravesando una situación súper difícil y no había querido decirme para no molestarme, ya que sabía que yo no lo estaba pasando nada bien tampoco. Me contó lo que le sucedía y de inmediato puse manos a la obra. Por un rato me olvidé de mi, de mis problemas, de mis hijos y sus dificultades, de todo. Sólo traté de aliviar el dolor y la pena de alguien, sin darme cuenta de que al hacerlo me estaba aliviando a mí misma. Por un breve momento no tuve que pensar en nada. Sólo sentía que tenía que hacer algo para ayudar, y cuanto antes mejor. Y que maravilloso fue, porque después de varios días encerrada de alguna manera estaba teniendo contacto con el mundo exterior, y mi carga se hizo más ligera al compartir la que otro llevaba.
Quiero aclarar que no lo busqué. Solo se dio. No me levanté pensando en qué bien haría por alguien hoy, porque apenas puedo sostenerme yo. Si me cuesta sobrellevar mi vida, ¿cómo ayudaría con la de otro? Pero hoy entendí que sí, que siempre hay algo que podemos hacer. Creo que lo esencial es seguir esas impresiones que recibimos para hacer algo, y hacerlo cuanto antes. Si dejamos pasar el momento seguramente nos olvidemos. Y si no actuamos de inmediato probablemente el bien que pudimos haber hecho no se hará.
Y al hacer algo por alguien hoy, esa persona tendrá la oportunidad de ayudar a alguien más mañana. Lo sé porque hoy mucha gente se acordó de mí y a su vez yo pude replicar ese acto de bondad, lo que me hace sentir inmensamente agradecida y feliz. Ojalá que todos podamos levantarnos mañana con el deseo de mirar a nuestro alrededor y ver que bien podemos hacer.
Nos vemos en el próximo post. Si esta historia les gustó  no olviden suscribirse y dejar sus comentarios.

Cariños,

Ana

5 comments:

Dora said...

Que bien me hace leerte corazón. Es así, me alegro que puedas tener momentos tan reveladores... Por decir algo. Gracias por inspirar buenas cosas, que es lo que importa! Love

Unknown said...

Espectacular gracias x compartir

Unknown said...

Que bueno que puedas hacer algo que te gusta y te haga sentir mejor

Unknown said...

Buenisimo Anita exitos

Ana Laura said...

Eso Anitaaaa!!!! Ayudar a otro siempre ha sido una buena forma de darnos cuenta de que no estamos solos y que entre todos podemos hacer que las mejores cosas pasen. Te extrañamos un montón por acá. Besoooos ❤